Dr. Claudio Pita Ruiz Velasco

Profesor Dr. Claudio Pita Ruiz Velasco
Profesor

SINOPSIS

Dr. Claudio Pita Ruiz Velasco

En 1988 lo invitaron a dar un curso propedéutico,  luego se animó a impartir un curso completo y 39 años después sigue impartiendo la materia de Cálculo en área 1, con la misma ilusión y entusiasmo. La clave:  estar enamorado de lo que hace,  ya que se transmite a los alumnos y ayuda a captar su atención.

Te invitamos a ver la entrevista del Dr. Pita a continuación:

CLAUDIO PITA

39 AÑOS DESPUÉS… SIGO ENTUSIASMADO

¿Cuál ha sido tu camino docente en la Preparatoria UP?

Estuve en la Universidad Panamericana durante ocho años, impartiendo clases únicamente en la carrera de Ingeniería. Fue hasta 1988 que me invitaron a dar un curso propedéutico a los muchachos de la Prepa. Después de eso, me invitaron a impartir un curso regular. He seguido aquí desde entonces y la experiencia ha sido bastante buena. Tengo la ventaja de que mis alumnos son de área uno, lo que indica que tienen un gusto natural por las matemáticas.

Es mucho mejor mi desempeño docente en un curso de cálculo aquí en la Prepa que, a veces, en los cursos de Ingeniería. Parte de la emoción como profesor es que cuando recibes al grupo, sabes que ellos no tienen nociones todavía de esta materia. El cálculo es una parte de las Matemáticas que tiene sus aristas, sus complicaciones, causa en ocasiones mucho conflicto en los estudiantes. Mi reto es que como ellos no saben de la materia, en realidad va a depender de mí que sepan y le encuentren gusto. Me tomo entonces mi tiempo en explicar las cosas y me alegra siempre que logran entender las ideas del cálculo. Eso me llena de satisfacción.

Además del hecho de que tus alumnos tengan el deseo de saber, ¿qué otra característica distingue a los alumnos preparatorianos que logran animarte como profesor?

Desde que inicio el curso, les presento las reglas del juego. Por supuesto las generaciones y los grupos cambian pero, en general, creo que tenemos alumnos educados; es algo que yo agradezco mucho, porque no hay exabruptos: tienen respeto para la clase y eso a mí me halaga, porque me facilitan el realizar mi trabajo a gusto. Trato de explicar bien, de hacer lo que me toca hacer.

Existe un ambiente cordial y agradable entre maestros, y entre estos y los alumnos. Tengo una anécdota —que resalta esto— respecto a un alumno, con cuya familia tuve una relación más cercana. Su mamá me contó que cuando vino a pedir informes a la Preparatoria, venía acompañada por su mamá que ya era una señora mayor; la traía del brazo e iban subiendo por las escaleras donde había un grupo de muchachos, ahí sentados. La mamá contaba que varios de ellos se levantaron de la escalera, mientras le decían: «Señora, permítame le ayudo». Me comentaba esa mamá que, antes de llegar a la oficina a solicitar informes, ya había decidido que sus hijos estudiarían ahí, porque le había parecido muy bien que unos adolescentes se ofrecieran a ayudarle con la abuela. Eso le dejó una excelente impresión de la educación que aquí se impartía. Y yo sigo notando que, con algunos cambios, desde luego, pero se sigue viviendo un ambiente sano y agradable que inmediatamente se percibe.

¿Cómo propones la enseñanza de las Matemáticas para no generar miedo o rechazo?

Por fortuna, y después de tantas ocasiones en que he impartido el curso aquí en la Prepa, me sigue entusiasmando mucho cuando voy a exponer, por ejemplo, el concepto de límite de una función. Lo he explicado —quizá— más de cincuenta veces y con distintos grupos. Los alumnos se me quedan viendo como entendiendo que estoy comunicándoles algo importante, por lo contento que me encuentro, y eso provoca que atiendan particularmente a la clase.

No creo que tenga una opinión concreta sobre cómo lograr una buena enseñanza. Pero sí creo que el estar enamorado de lo que uno hace, se transmite a los alumnos y ayuda a captar su atención. Me sigo entusiasmando, como si fuera la primera vez, cuando explico, por ejemplo, el concepto de derivada.

¿Cómo resumirías tus 39 años en la Universidad Panamericana?

He sido muy afortunado. Tengo el placer de presumir que conocí al doctor Llano, quien me impactó mucho con su congruencia de vida, de trabajo profesional. Ello que me hizo pensar que mi proyecto de vida sería trabajar en esta institución, que gracias a personas como él, ha trascendido.

He tenido momentos no tan buenos en los que he considerado cambiar de aires y considerar otros ámbitos profesionales, pero creo que la UP ha entendido esas etapas y afortunadamente sigo aquí y seguiré hasta que Dios quiera. Por lo pronto, hasta dentro de cuatro años en que me jubilo. Me siento muy contento de participar en este proyecto.

Quiero expresar mis felicitaciones a la Preparatoria de la Universidad Panamericana por estos fructíferos 50 años. Y espero que vengan muchos, muchos más.