Carlos Hernández

Don Carlos Hernández Carlos Hernández
Don Carlos Hernández

Háblanos de tus recuerdos en la Preparatoria UP

Llegué en 1977. Me contrataron por tres meses. Me quedé un mes más y posteriormente me tuve que ir cuatro meses, hasta que me volvió a llamar el ingeniero Dionisio Medina, encargado tanto de la Prepa como de la UP de Mixcoac.

Yo quería trabajar permanentemente para contar con antigüedad y él estuvo de acuerdo. Esto sucedió a principios de 1979 y me mandó al IPH, instituto antecesor de la UP. Ahí estuvieron el licenciado Héctor Lerma y el Padre Sergio Flores. Ellos y todos han tenido siempre un tono muy humano, inyectan la alegría de continuar aquí y los directores siempre han impulsado a los jóvenes a seguir adelante.

En ocasiones pensé que esto no era para mí, pero me acerqué mucho a Dios, lo que me ayudó a formarme, lo mismo que a mi familia. Tenía 18 o 19 años en aquel entonces. Quedarme a trabajar aquí ha sido una experiencia muy bonita. Es algo que vas sintiendo como tuyo.

Tengo recuerdos de muchos de los administradores que han pasado por aquí, como Bernardo Méndez Torres, a quien le tocó la remodelación con Roberto Grijalva.

El director que siguió a Jesús Miranda fue Michael Ansted, fue quien duró más tiempo en ese cargo. Era muy alegre, le gustaba el fútbol, las convivencias con los alumnos. También convivía con nosotros y se preocupaba por nuestras familias.

 

¿Qué tan importante es hacer que las cosas se «vean» bien para que el ambiente sea distinto en una institución educativa?

Cuando es así, todo mundo está a gusto. Se siente en casa. El que un área esté limpia, que puede uno llegar a sentarse cómodamente, por ejemplo, inspira tranquilidad. Así es más fácil tener una buena impresión de los visitantes, los profesores. Como responsable del área de mantenimiento es me ha inspirado siempre.

 

Eres ya cabeza de un equipo, ¿cómo ejercer el liderazgo con tus compañeros para contagiarles lo aprendido en la Preparatoria a lo largo de 40 años?

Procuro inyectarles entusiasmo y confianza. Busco hacerme su amigo. Les hablo del tiempo que llevo aquí y cómo me ha ayudado. Recuerdo a un administrador, Bernardo Méndez, quien me recomendó estudiar, prepararme y eso mismo les sucedió a varios compañeros, como Armando Maqueda que trabajó en Intendencia, y cursó y terminó la carrera de Administración de Empresas. Desgraciadamente yo no tuve tiempo para completar más estudios; estaba casado y necesitaba trabajar.

Ha habido muchos compañeros que han entrado y salido y yo, que me he quedado, procuro que quieran su trabajo, que vengan con alegría, con entusiasmo. Me gusta mi trabajo, pero también todo lo que tiene que ver con la Obra, con don Josemaría Escrivá. Me tocó estar en la visita del Padre Álvaro del Portillo y abrirle la puerta. Cuando me abrazó, me sentí en la luna.

Todos los administradores que conocí fueron amables y serviciales. Por el tiempo que he estado aquí puedo afirmar que no existe una institución como esta. Llegan personas nuevas pero siempre alegres y buenas, muchos profesores, contadores, administradores a quienes recuerdo: Ricardo Meneses, Marco Galindo, Jorge Olano, Carlos Llano, el licenciado Peiró, Ramón Ibarra, Álvaro Pinto, por nombrar unos pocos. A algunos los traté más que a otros, pero para todos ellos no tengo sino palabras de agradecimiento.

 

Cuando usted mira a los preparatorianos en el pasillo, ¿qué es lo que encuentra?

Su alegría por estar en esta prepa. A los profesores, los observo con entusiasmo por preparar sus clases. A nosotros se nos exige, pero siempre es para algo mejor.

 

¿Qué le dicen en su casa después de trabajar 40 años en la Prepa UP?

Cada día le platico a mi esposa lo que me sucede. Tengo cuatro hijos: una damita y tres varones. Estoy muy orgulloso de ellos. El mayor es abogado, mi hija contadora, otro que acaba de recibirse de arquitecto y el más pequeño no quiso seguir estudiando y trabaja. Y tengo cinco nietos. Voy a cumplir 45 años de casado.

 

¿Qué le gustaría decir a la Prepa UP en su cincuenta aniversario?

Que ojalá cumpla más. Somos el presente y el futuro para los chicos. Yo creo que somos de las mejores prepas; se está logrando, por las estadísticas que vemos: es casi de los primeros lugares. Mi felicitación por los cincuenta años y un agradecimiento por aguantarme estos cuarenta años. ¡Felicidades!